Champiñones: un prodigio natural

En realidad, los champiñones, las setas y demás hongos no son plantas. Los incluimos en el reino vegetal para simplificar, pero pertenecen a un reino biológico diferente al de las plantas y los animales. Esa es la razón principal por la que su perfil nutricional difiere del de las frutas y verduras, un perfil que ofrece beneficios específicos para la salud y se complementa con las verduras en el equilibrio de una dieta saludable.

Son numerosos los estudios científicos que respaldan la idea de que comer con frecuencia champiñones y setas es una decisión inteligente desde el punto de vista de la salud. Entre los beneficios que aportan destacan la reducción de lípidos y glucosa en la sangre, la protección del sistema inmunitario y el control del peso. Además, los champiñones contienen un buen número de nutrientes esenciales y destacadas propiedades antioxidantes.

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Los hongos tienen más proteínas que la mayoría de las verduras y un contenido de hidratos de carbono similar al de los espárragos o las espinacas. Su escaso aporte de grasas y la ausencia de colesterol los convierte en alimentos muy bajos en calorías. En concreto, el champiñón tiene un alto contenido en proteínas y aminoácidos esenciales. Es uno de los pocos alimentos de la naturaleza que contiene todos los aminoácidos esenciales (que son aquellos que el cuerpo humano no puede generar por sí mismo, por lo que solo los podemos obtener a través de los alimentos que ingerimos).

Del mismo modo, son una rica fuente de vitaminas y minerales. Una ración de champiñones proporciona más del 20% de la cantidad diaria que necesitamos de un buen número de las vitaminas del grupo B: riboflavina, niacina, ácido pantoténico, folato y biotina. En cuanto a los minerales, los más abundantes en los hongos son el potasio, el fósforo, el cobre y el selenio, aunque también contienen cantidades menores de magnesio, hierro y cinc.

El papel del selenio como nutriente merece una atención especial. Gracias a su eficacia a la hora de prevenir la formación de radicales libres, el selenio es uno de los antioxidantes más recomendables que podemos ingerir. Diversos estudios médicos vinculan la falta de selenio en el organismo con enfermedades cardíacas y con algunos tipos de cáncer. Los champiñones contienen más selenio que cualquier vegetal: una ración proporciona la cuarta parte de las necesidades diarias de un adulto.
Estos hongos también aportan otros destacados antioxidantes como son los polifenoles y la ergotioneína.

La fibra de los hongos es principalmente insoluble: sus paredes celulares contienen quitina y glucanos. Cien gramos de champiñones proporcionan alrededor de 1,5 gramos de fibra, lo que equivale al 6% de las necesidades diarias de un adulto; pero cuando los cocemos y pierden parte de su agua, el nivel de fibra se eleva a 2,70 g por cada 100 gramos.

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